Como enseñar fuerza de voluntad a un adolescente

descargaArtículo de Noelia de Santiago Monteserín

Una de las grandes carencias de los adolescentes es la falta de voluntad: capacidad para resistir la gratificación inmediata, o la tentación de tener algo que deseas ahora mismo y no después para poder alcanzar un objetivo mejor a largo plazo.

La realidad de los adolescentes es centrarse en las satisfacciones inmediatas sin tener en cuenta las consecuencias a largo plazo. Anclados en el “querer y no poder”, es propio que no muestren iniciativa para alcanzar sus metas. Según Bernabé Tierno, psicólogo, pedagogo y escritor, el problema radica en que confunden la verdadera voluntad con el simple hecho de desear o apetecer de algo.

Cómo fomentar la fuerza de voluntad

  1. Conseguir metas difíciles supondrá aprender a “valorar” sus logros.
  2. Aumentará su “autoestima” al sentirse competentes, siendo los dueños de sus éxitos.
  3. Descubrir la “satisfacción” que produce ser “responsable” de sus logros, conseguir las cosas por sí mismos.
  4. Se convertirán en personas constantes.
  5. Sabrán lo que quieren ser y no tendrán miedo para conseguirlo.

La fuerza de voluntad es algo que se ejercita, se desarrolla y se robustece con la práctica constante, es como un músculo ansioso de ejercicio. Por ello, cuanto antes empecemos a trabajar, mejores resultados se obtendrán. Nunca es tarde para adoptar un hábito de autocontrol y fortalecer la voluntad.

Especialistas nos indican el modelo a seguir para educar la voluntad:

– Predicar con el ejemplo. El ejemplo por parte de los adultos tiene una gran importancia. En gran medida de los padres. Es necesario que vean y entiendan porque tienen que sacrificarse y renunciar a lo más cómodo. Viendo las connotaciones positivas que el autocontrol nos aporta en nuestra vida, aprenderán que el esfuerzo siempre merece la pena.

– Tener un plan. Ayudará especificar los factores de cuándo, cómo, dónde y cuánto tiempo se empleará para el cumplimiento del objetivo.

– Metas a corto plazo. Implantando objetivos concretos y diarios, se controlará y enseñará que se debe acabar lo que se empieza.

– Valor del esfuerzo. Las personas que tienen un mayor autocontrol se sienten más satisfechas. Conseguir metas difíciles por sí mismos, gracias al propio esfuerzo, les hará sentirse útiles. Hay que tener en cuenta que a veces habrá que valorar el esfuerzo y no el cumplimiento del objetivo. Es decir, apremiar el estudio pero no el aprobar.

– De los errores se aprende. Transmitirles que no deben de tener miedo al fracaso. Muchas veces el riesgo o la caída serán más eficaces que el éxito. Les ayudará a la búsqueda de una voluntad más fuerte.

– Ser hombre de palabra. Compromiso. La persona con voluntad es aquella que cumple lo que promete.

– El esfuerzo debe de ser prolongado. El hombre con voluntad es aquel que se ha habituado a obrar bien. No debe de ser reforzada mecánicamente sino salir de la propia persona.

– Libertad de elección. Darles rienda suelta a sus deseos. La fuerza que mueve la voluntad es la motivación.

– Independencia. Las personas que hacen el esfuerzo por sí mismos y no para contentar a otros, son más perseverantes a la hora de alcanzar sus objetivos.

– Saber pedir ayuda. Enseñar que en momentos de dificultad pedir ayuda a alguien no es signo de debilidad y que les fortalecerá a seguir firmes hacia su objetivo.

La voluntad necesita de objetivos, ideales y metas por las que merezca la pena esforzarse. Cualquier esfuerzo se convierte en ligero con el hábito.

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