EL COMPLEJO DE EDIPO EN LOS NIÑOS

descargaArtículo de Sara Tarrés (Piscóloga. Orientadora Infantil.)

El complejo de Edipo o de Electra (según si es niño o niña), es una fase de enamoramiento de mamá o papá que todos los niños experimentan de un modo más o menos acusado.

Se trata de período normal en el desarrollo de todo niño que empieza entorno a los 3 ó 4 años y llega a su máxima expresión sobre los 5.

El término fue acuñado por Sigmund Freud, padre del psicoanálisis para explicar lo que en términos coloquiales llamamos ‘mamitis’ o ‘papitis’. S. Freud elaboró una compleja teoría, revolucionaria en su época, tomando como referencia la tragedia griega “Edipo Rey”, en la que Edipo mata sin saber a su padre y acaba casándose con su madre.

Si bien es cierto que los niños y niñas pasan a lo largo de sus cinco primeros años por diferentes fases de ‘mamitis’ y ‘papitis’ aguda, fases en las que solo mamá o papá les consuela y no quieren estar con nadie más, existe una diferencia sutil entre la ‘mamitis’ o ‘papitis’ habitual y lo que llamamos Complejo de Edipo. Debemos intentar ayudar a nuestros niños a superar correctamente esta fase sin que llegue a enquistarse y generar patrones incorrectos de rivalidad hacia el padre o madre.

Debemos prestar especial atención si tenemos un niño que:

  • Se pasa el día diciendo que cuando sea mayor se casará con mamá.
  • Llora desconsoladamente cuando mamá se marcha.
  • Siempre quiere estar en medio de mamá, y se siente celoso de las muestras de cariño que mamá hace a papá.
  • En cuanto te descuidas, intenta acariciarte los pechos.
  • Su palabra favorita es ‘no’.

Debemos ser pacientes y ayudar a nuestros niños a superar esta fase de edipo. Para hacerlo intentaremos evitar magnificar sus actuaciones o ridiculizar al niño por sentirse celoso. No entremos en su juego de rivalidades ni hagamos que ocupe un lugar en la familia que no es el propio dejando que duerma con nosotros cuando papá no está o si nos hemos separado recientemente.

Debemos vivir esta fase como una fase normal, una etapa más del desarrollo del niño. Cuando la relación entre madre-hijo o padre-hija se esté volviendo excesivamente absorbente es necesario hablar con nuestras parejas para dejar que el niño vaya encontrando su sitio en la familia. Por mucho que se nos caiga la baba con nuestros hijos, niños o niñas, nunca debemos dejar de lado a nuestras parejas y dejarnos someter por esta nueva relación materno o paterno-filial.

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