Superdotados intelectuales, 10 ideas clave

cropped-cabeceraJesús Jarque, pedagogo del cual es sabido que soy un gran seguidor, nos da estas 10 ideas clave sobre la sobredotación intelectual.

Hace un tiempo terminé de leer un libro de más de 400 páginas dedicado a los niños con altas capacidades. La lectura de ese manual viene a sumarse otros tantos manuales y guías que he leído sobre el tema y algunos cursos y congresos a los que he asistido.

Podemos hablar de altas capacidades, sobredotación, superdotados, talentosos… mi experiencia personal es que generar términos no ayuda, sino que complica más las cosas. Creo que todos sabemos de lo que estamos hablando.

Se pueden decir muchas cosas sobre el tema: puedo decir que sigue siendo mucho más lo que ignoro sobre este tipo de alumnado que lo que conozco. En todo caso, quiero compartir a lo largo de dos entradas diez ideas clave que tengo sobre el tema.

1º. El cociente intelectual es clave, pero no definitivo

Un primer criterio diagnóstico es el rendimiento intelectual medido en términos de Cociente Intelectual. Se habla que debe ser superior a 130 (dos desviaciones típicas de la media). Es una referencia necesaria. Sin embargo, también queda claro que el CI, siendo casi imprescindible, no es definitivo para hablar de alumnado con altas capacidades.

2º. La clave puede estar en la creatividad

Junto con un rendimiento intelectual significativamente superior al promedio y una gran capacidad de trabajo (entendido como afán de logro y alta dedicación a la tarea), el alto nivel de creatividad puede ser el criterio definitivo de un alumno con sobredotación intelectual.

Si definir la creatividad es bien complicado, intentar medirla se lo pueden imaginar.

Mi experiencia como evaluador es que los instrumentos disponibles siguen siendo muy limitados y seguro que siguen produciendo un porcentaje peligroso de falsos positivos y falsos negativos.

Sin embargo, cuando un niño es realmente creativo, muy creativo, es difícil que se nos escape si somos mínimamente observadores.

3º. La respuesta educativa que reciben es insuficiente

Salvo honrosas excepciones que siempre las hay, mi experiencia es que los niños superdotados no reciben la respuesta educativa adecuada: no respondemos a sus necesidades. Hay una tendencia natural a intentar volcarnos con los más débiles, con los que tienen dificultades, pero aunque parezca difícil de asumir, el alumnado con altas capacidades también tiene unas necesidades especiales.

4º. Los profesionales no estamos preparados

En términos globales los profesionales que trabajamos en la escuela (maestros, profesores, directivos, orientadores…) no estamos preparados para afrontar con un mínimo de calidad la respuesta educativa a este alumnado. La formación inicial es muy deficitaria en este aspecto.

Hay un gran desconocimiento sobre este tema: sobre el diagnóstico, las características y sobre la respuesta educativa. A veces, parece que tampoco hay interés por informarse.

El problema de la ignorancia es que es osada y que en este campo, existen muchos mitos, ideas falsas, estereotipos de lo que son las altas capacidades y de cómo es un niño superdotado.

5º. La flexibilización

Es una de las medidas que se adopta con estos niños. Generalmente por iniciativa de las familias.

Siguen existiendo muchas dificultades y trabas burocráticas para llevarla a cabo. Aparentemente es la más cómoda, pero la flexibilización no es solo cambiar al alumno de clase y curso.

Tiene  pros y también tiene puntos débiles. A este respecto los testimonios que he conocido de familias sobre los inconvenientes que se encontraron cuando se produjo la flexibilización es para pensárselo muy bien. En cualquier caso es una opción disponible que siempre hay que considerar y valorar.

6º. El enriquecimiento como respuesta educativa

El enriquecimiento parece, sobre el papel, la respuesta educativa más coherente en el contexto escolar. No consiste en avanzar en el curriculum, sino en tratar los mismos contenidos con mayor profundización, diferentes enfoques y análisis más profundos.

En teoría es buena idea, en la práctica, es complicado de llevar a cabo en clases con ratios elevadas y donde el libro de texto es “de obligado cumplimiento“, para todos los alumnos. Además, el enriquecimiento se termina convirtiendo en hacer más trabajo que los demás “por el mismo precio” y este alumnado termina no por aceptarlo.

7º. Los aspectos emocionales

La sobredotación intelectual… o mejor dicho las personas que presentan esta característica presentan unas peculiaridades emocionales.

De la lectura de los manuales he aprendido que las personas con sobredotación pueden presentar desequilibrios entre su edad mental y su “edad emocional”, que pueden presentar dudas, miedos, inseguridades, mal comportamiento… necesidades al fin y al cabo que también requieren ser tratadas y darles respuesta. Además de un cerebro prodigioso… tienen su corazón.

8º. Son pocos los identificados

La sobredotación intelectual es todavía una realidad infra-diagnosticada, es decir hay muchos alumnos superdotados que pasan por el sistema educativo sin ser identificados… y en alguna medida, sin ser atendidas sus necesidades. La situación es mucho mayor en el caso de las niñas, que parecen que pasan aún más desapercibidas.

Aunque no existen prevalencias definitivas, simplemente atendiendo a la “campana de Gauss” se supone que entre un como mínimo un 2 % de la población puede ser superdotada. Eso quiere decir que en un centro promedio de 200 alumnos, deberia haber entre 2 y 4 alumnos .

Pero lo preocupante no es solo que no sean identificados los superdotados, sino que tampoco lo sean tantas y tantas habilidades excepcionales que muchos niños tienen, aunque ellos en su conjunto, no lleguen a ser de alta capacidad.

Los niños y niñas superdotados, todavía siguen siendo invisibles en la escuela.

9º. Aburrimiento y fracaso

Creo que es un mito: “si a los superdotados no se le da la respuesta adecuada, se aburrirán y terminarán fracasando en los estudios“. Es cierto que tienen unas necesidades y que hay que responder a ellas, pero de ahí al fracaso seguro…

Los chicos inteligentes y creativos… no se aburren. Es verdad, que muchas de las tareas habituales y repetivas de la escuela pueden aburrir… no solo a los superdotados. Ellos simplemente irán a “cubrir” el expediente y dedicarse a las cosas de su interés.

Afortunadamente a los niños superdotados les suele ocurrir como a los niños otras necesidades especiales: avanzan a pesar de las respuestas que reciben.

10º. Asignatura pendiente

La última consideración que quería hacer creo que resumen lo expuesto: la sobredotación intelectual es una asignatura pendiente en nuestro sistema educativo.

No quiero que nadie se tome esta entrada como una crítica negativa: es como yo veo la realidad, en la cual yo también estoy inmerso; al contrario, creo que tomar conciencia de nuestras propias carencias es el primer paso para afrontar este reto.

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