Cuando tu adolescente piensa que fumar marihuana “no es un problema”

Artículo escrito por Alejandra Alonso

A cualquier padre le preocuparía que su hijo consumiera marihuana, no solo por ser ilegal sino también por los problemas de otra índole que puede traer el consumo de esta sustancia, algunos de las cuales son muy graves, como llegar al abuso y dependencia a las mismas. Pero ¿cómo hacer cuando su hijo le dice que para él eso no es un problema, que seguirá haciéndolo y que no hay nada que usted pueda hacer? Es realmente una situación muy difícil porque, a menos que encierre a una persona en un cuarto con rejas en las ventanas y ponga llave a la puerta, no se puede saber donde está o qué está haciendo a cada minuto del día. Tampoco se puede forzarlo a entrar en razón. Me pareció interesante, por lo tanto, compartirte este artículo del Dr. Heller, quien trata este tema y nos ofrece estrategias que pueden utilizar los padres bajo circunstancias como estas:descarga

Uno de los lectores le preguntó al Dr. Heller lo siguiente: “¿Qué pasos debería tomar un padre cuando su adolescente admite fumar marihuana y continúa haciéndolo abiertamente porque no ve nada malo en ello?” Esta excelente pregunta trae varias cuestiones a colación. El proceso de comunicación con adolescentes; los riesgos reales de fumar marihuana; la realidad de nuestro limitado control sobre la conducta de nuestros adolescentes.

Connotaciones positivas

Desde el lado positivo, a pesar de la naturaleza desafiante del hecho que un adolescente diga que va a hacer lo que quiera y tú no puedes detenerlo, es que se mostró abierto sobre lo que está haciendo. Eso muestra un nivel de confianza y honestidad que es importante reconocer y comunicar. “No me gusta lo que me estás diciendo pero me alegra que seas honesto conmigo.” A pesar del presunto desafío, provee una oportunidad para la discusión (Digo “presunto” porque a menudo cuando los adolescentes son abiertamente desafiantes en cuanto a abuso de sustancias o actividad sexual, en realidad están pidiendo que se les impongan algunos límites).

Primer paso

El primer paso en la respuesta del padre incluye tratar de entender lo que el adolescente está experimentando en verdad e intentar engancharlo en un diálogo que le sea de ayuda. Contenga sus amonestaciones y amenazas. En cambio, acérquese a su hijo como el experto y pida una mayor comprensión. Por ejemplo: ¿cómo te sientes cuando te drogas? Tengo entendido que la droga actual es más fuerte que la que circulaba en mis tiempos ¿es eso cierto?¿Por qué te gusta drogarte…esencialmente cuáles son los beneficios para vos?

Esta última pregunta abre algunas áreas a explorar. Para algunos adolescentes, es una actividad puramente social, no es poco probable que tomen unas pocas cervezas con amigos cuando salen una noche en el fin de semana (no estoy sugiriendo que esto sea aceptable tampoco, pero es identificado como el uso recreacional menos arriesgado). También es interesante saber con quién está fumando ¿Es su amigo de siempre (podría sorprenderse al enterarse que algunos de los adolescentes de sus amigos, que usted pensaba que eran influencias positivas, usan tanto o más que su hijo)? Para que el responda esto usted tiene que prometer confidencialidad.

A veces sucede que los chicos con los que se droga no son sus amigos regulares, y es importante saber si está comenzando a ser influenciado por otros adolescentes que podrían ser más de un grupo diferente que no parece compartir los valores que usted y su adolescente habían discutido como importantes. Si semejante cambio está tomando lugar, este en sí mismo se convierte en un tema importante a explorar ¿Por qué se distancia de su grupo social de siempre?¿No son “populares” quizás porque no se drogan? ¿O su viejo grupo se ha alejado de él en algún aspecto?

¿Cuánto del uso de marihuana está basando en llenar alguna necesidad personal? Una de las fuerzas más frecuentes que llevan a abusar de la marihuana viene en forma de automedicación. Esto es, cuando los adolescentes que tienen un Trastorno por Déficit Atencional y no han sido diagnosticados, usan marihuana para calmar sus nervios o, el chico deprimido usa marihuana para desconectarse de sentimientos y pensamientos negativos. Este grupo de consumidores es más probable que fume solo, tanto como con sus pares, y esa es una importante distinción que hay que realizar. Si hay un problema de base que conduce al uso de marihuana, es importante identificarlo e incentivar la búsqueda de ayuda para ese problema.

Una buena pregunta para hacer es la siguiente: “¿Cómo sabrías cuándo no es buena la acción que realizas?” Es fácil de preguntar cuando su hijo es rápido en señalar que el no es un drogadicto como tal y tal persona que siempre están drogados. Esta parte de la discusión le da una idea sobre cuán a menudo utiliza marihuana y bajo qué circunstancias. Más importante aún, clarifica su habilidad de darse cuenta que hay riesgo de abuso y si realmente podría notar la diferencia. Por ejemplo ¿es consciente de que los consumidores crónicos, definidos como aquellos que fuman diariamente por un mes o más, típicamente se deprimen si dejan de usar?

También ¿es consciente de las formas en que la marihuana impacta negativamente en los consumidores? Por ejemplo, porque tiende a crear una sensación de apatía (el síndrome de “¿qué?¿yo preocupado?”), los efectos negativos de la marihuana son frecuentemente sutiles y pasan desapercibidos con facilidad.

El adolescente que se mantiene concentrado en sus tareas escolares, luego de las actividades escolares y otros intereses, claramente está en menor riesgo que aquellos que empiezan a dejar que las cosas se deslicen.

¡Por favor note que no se supone que todos estos puntos de discusión sean cubiertos en una sola conversación! La mayoría de los adolescentes lo encontrarían intolerable. Eleve algunos de los puntos iniciales, diga que quiere pensar en ello y le gustaría hablar más adelante. Como siempre, parte del desafío es encontrar esos momentos ocasionales en los que su adolescente está de humor para hablar. Habitualmente ir a algún lado juntos aporta una de las mejores ocasiones, lo cual también implica que generalmente es mejor que un solo padre esté envuelto en la conversación para que no se sienta como un 2 contra 1.

Segundo paso

Pero, una vez que los padres obtienen una mejor compresión acerca de las razones del consumo y los patrones del mismo, ambos deben expresar su desagrado de las siguientes maneras: Primero, es ilegal (con todas las consecuencias que esto podría acarrear dependiendo del país donde te encuentres). Es necesario recordarle al adolescente que puede ser demorado por la policía y, aunque no les pasa mucho a los que infringen la ley por primera vez, no tiene gracia terminar en una situación como esta. En adición a esto, algunas empresas o empleadores en algunos países solicitan pruebas de drogas de rutina a todos los aplicantes. Y ya que los rastros de marihuana continúan en nuestro sistema por aproximadamente un mes y no es tan fácil de esconder como comúnmente se piensa, su adolescente estará decepcionado cuando sea despedido de su trabajo de medio tiempo por un positivo en consumo de drogas. Por otra parte, ustedes como padres no quieren sustancias ilegales en su casa ni a su hijo y sus amigos fumando en su hogar. Ésta necesita ser una regla muy clara y con tolerancia cero.

Es importante que exprese que desaprueba el uso de marihuana de forma calmada pero firme, sin amenazas histéricas o irrazonables.  Usted no lo aprueba ni aconseja. Entiende que no puede controlar la conducta de su hijo, que si él o ella elige fumar, no puede realmente detenerlo pero, pondrá reglas firmes sobre esto. Por ejemplo, si sospecha que el adolescente está rompiendo las reglas al traer marihuana a la casa, él debe entender que su derecho de privacidad en su cuarto se suspenderá, que se harán revisiones periódicas de su pieza y las mochilas pueden ser registradas.

Otro problema es conducir. Si su adolescente tiene su licencia, la misma regla sobre beber alcohol y no manejar aplica para el consumo de marihuana. Las investigaciones son claras en cuanto a que ralentiza las reacciones y, por ende, aumenta el riesgo de accidentes.

Aunque hay potencial para que se desarrolle una adicción psicológica y, por supuesto, la mayor preocupación de los padres, que el consumo de marihuana guíe al consumo de drogas más serias, la realidad es que la mayoría de los consumidores de marihuana no llega a utilizar drogas más fuertes.

Sin embargo, existe un potencial significativo de adicción psicológica, basado en la necesidad de reducir el estrés y/o la necesidad de encajar en el grupo de pares. La clave es buscar señales de que el consumo se está convirtiendo en abuso; que el comportamiento o la personalidad de su hijo está cambiando de forma negativa. Si usted empieza a sospechar que su adolescente está desarrollando una adicción grave, entonces puede dar pasos más fuertes, incluyendo involucrar a la policía, requerir pruebas de drogas rutinarias e insistir en terapia familiar e individual con un especialista en abuso de sustancias.

Afortunadamente, la mayoría de las veces, ese no es el caso. Lo que usted debe hacer en una situación como esta es ser abierto y mantener una línea de comunicación basada en información acertada sobre los riesgos que implica y animar a su adolescente a tomar buenas decisiones. Al final, es esa capacidad psicológica de ser autoconsciente y tomar buenas decisiones más importante que si su adolescente fumó o no fumó marihuana por un período de su vida.

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