Gritar a los hijos adolescentes contribuye a potenciar su mal comportamiento

Eva Sereno, redactora de aprende + .com. nos trae la siguiente reflexión:

Hoy en día, la mayoría de los padres son conscientes de que no se debe castigar físicamente a los hijos adolescentes por los daños y las consecuencias negativas que este acto tiene. Sin embargo, muchas veces no son tan conscientes de los efectos de gritarles, maldecir o decir insultos.

AbandonoEscolarY es que tampoco esto es conveniente, según se pone de manifiesto en un estudio realizado en la Universidad de Pittsburg en el que se refleja que gritar puede causar el mismo daño a los adolescentes que los castigos físicos, ya que los investigadores aseguran que el impacto de la disciplina verbal es similar al de la disciplina física. Además, los resultados de este estudio, publicado en la revista Child Development, constatan que la disciplina verbal dura no contribuye a minimizar el comportamiento problemático de los adolescentes, sino que puede agravarlo.

De hecho, durante la investigación se apreció que los adolescentes que habían experimentado disciplina verbal dura en algún momento de su adolescencia sufrían mayores niveles de síntomas depresivos, aparte de ser más propensos a mostrar problemas de comportamiento como el vandalismo o a ser más agresivos y antisociales.

El estudio, que es de los primeros en indicar el perjuicio de una disciplina verbal dura, también evidenció que los efectos negativos de acciones como gritar en el plazo de dos años eran similares a los que reflejaban el impacto de la disciplina física en ese mismo período de tiempo. Una comparación por la que se prevé que, a largo plazo, los efectos de la disciplina verbal dura en los adolescentes son iguales a los de la disciplina física contemplados en otros estudios.

Los investigadores también observaron que el impacto de la disciplina verbal dura no disminuye por la calidez parental o grado de amor, apoyo emocional y afecto entre los padres y adolescentes, por lo que de nada sirve gritar por amor o por el propio bien del hijo adolescente.

Asimismo, el estudio refleja que los resultados obtenidos son bidireccionales. Es decir, los autores demostraron que la disciplina verbal dura es más frecuente en los casos en los que el hijo adolescente tiene comportamientos problemáticos y que estos problemas de comportamiento tienen más posibilidades de continuar si el adolescente había recibido disciplina verbal, generándose un círculo vicioso.

Ante estos resultados, los investigadores consideran que los padres que quieran modificar el comportamiento de sus hijos adolescentes deberían incidir en una mejor comunicación con ellos en condiciones de igualdad, explicándoles sus preocupaciones y las razones para ello.

La investigación fue realizada en diez escuelas públicas de Secundaria del Este de Pensylvania durante dos años, estudiando a un total de 967 adolescentes y a sus padres. La mayoría de los estudiantes procedían de hogares de clase media y no eran de familias de alto riego. Con ellos se llevaron a cabo una serie de encuestas sobre temas relacionados con la salud, prácticas mentales y la relación padre-hijo. También se tuvieron en cuenta datos demográficos generales.

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