DIFICULTADES DE APRENDIZAJE

Ha comenzado el curso y los padres quieren que los hijos obtengan buenos resultados académicos desde el principio. Sin embargo, en ocasiones se detecta que tienen dificultades para comprender la materia o no siguen el ritmo del resto de la clase. ¿Qué hacer en ese caso?

Una de las premisas, quizá la más importante, es ser comprensivos, entender el verdadero motivo de esta situación y realizar exigencias razonables a las capacidades de los jóvenes. En ningún caso funciona la presión.

Tenemos que tener claro que un niño que no sigue el ritmo de sus compañeros en el colegio no es siempre un niño vago, sino que puede tener trastornos relacionados con el aprendizaje. Aun más, el Coeficiente intelectual no siempre está relacionado con el rendimiento académico.

Sin embargo, la mayoría de los padres confunden el comportamiento de sus hijos. Creen que son niños perezosos, a quienes les cuesta o no quieren realizar las tareas escolares. Los niños quieren ser como sus compañeros y poder realizar las mismas tareas que ellos. Esto implica que, cuando no siguen el ritmo del resto, a menudo, se debe a dificultades que les impiden poder hacerlo, “no a la falta de esfuerzo”.

Entre las dificultades que afectan al ritmo de trabajo en el aula, no solo destacan las relacionadas con el aprendizaje, sino que en ocasiones los pequeños están condicionados por otros factores, como aspectos motivacionales, dificultades de atención o problemas de conducta y por ello es fundamental atender esta situación en cuanto se detecte y acudir a centros específicos donde puedan realizar las exploraciones que sean pertinentes.

Es esencial que los padres acudan a un especialista en cuanto detecten los primeros síntomas. La prontitud con la que se realice esta atención es fundamental, ya que los resultados siempre son mejores cuanto antes se efectúe el diagnóstico y la intervención adecuada. Muchos padres toman medidas a partir de Secundaria, cuando la situación escolar es insostenible, pero a ser posible no se debe esperar hasta entonces.

¿y qué pueden hacer los padres?

En primer lugar los padres han de ser comprensivos. Éstos juegan un papel fundamental. Deben mostrarse comprensivos y entender que el hijo tiene unas dificultades específicas que provocan que no pueda aprender y realizar las tareas con la misma facilidad que el resto.

Así mismo hay que ajustar las expectativas. Una vez que se diagnostican problemas de aprendizaje, los padres deben ser conscientes de la realidad y adaptarse. Esto supone realizar a los hijos exigencias razonables a su capacidad y nunca presionarle.

Pero no nos olvidemos de la premisa fundamental… pónganse en contacto con especialista que pueda hacer un estudio más exhaustivo del chico y puedan darle pautas para mejorar su rendimiento.

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